Crecí... ¿y ahora qué?
Cuando somos pequeños pensamos en crecer como una "meta", pues la independencia, el espacio y el poder tomar decisiones por cuenta propia era algo que sonaba demasiado bien para ser real, pero cuando te encuentras en esta etapa no todo es color de rosa como pensabas a los 10 años, pues hay de todo menos claridad en lo que respecta a estabilidad, lo que haces con tu vida o si estás seguro del camino que estás tomando. Crecemos y la verdad es que no muchos de nosotros saben qué es lo que estamos haciendo con nuestra vida. Crecemos y nos encontramos con preguntas que nadie nos dio spoiler.
¿Soy feliz haciendo lo que hago? ¿Esto es lo que quiero o solo lo hago por obligación? ¿Estoy yendo bien o mal? ¿Qué pasa si me equivoco? Y me parece que de las cosas más frustantes es mirar como todos a tu alrededor saben lo que quieren y si no es así, pues al menos son buenos fingiendo, pues en redes todo el mundo postea fotos sobre sus viajes, pareja, amigos, éxitos, carreras, salud, siendo felices y tú estás ahí un fin de semana viendo una serie o película en la que ni siquiera estás prestando atención y sintiendo que estás desaprovechando tu juventud al perder el tiempo de esa manera.
Y es que la verdad no tengo idea en qué momento empezó toda esta presión por tener todo arreglado, capaz se deba a cuestiones como el compararse con los demás y el decir "es que ellos esperan esto de mi", muchas veces nos sentimos en una carrera en la que ni siquiera sabemos dónde queda la meta o cuál es la ruta siquiera. Ser adulto no se siente como lo imaginábamos; no es solo depender de ti por cuenta propia sino es también lidiar con tus pensamientos intrusivos, con sentimientos de ansiedad por no saber si haces lo correcto o actúas bien y sobre todo con miedo a que el tiempo pase y tu sientas que no hiciste lo suficiente, en resumen, ser adulto muchas veces implica improvisar cada día que pasa.
Vivir un día a la vez como si fuera el último son frases que muchas veces nos sacan de ese tipo de pensamientos pues aunque no siempre exista respuesta a todo o no la encontremos, porque no es como si nos la enseñaran en la escuela, hay que recordar que nadie tiene todo bajo control aunque así parezca y que está bien sentirse perdido, que no importa cuánto tiempo pase, siempre podrás cambiar de opinión, empezar de cero o reconstruirte, que cada paso cuenta así sea pequeño y que vivir con calma no significa que vivas lento o no vivas al máximo, sino es vivir presente, no necesitamos claridad ante todo, es un proceso aunque a veces no sepamos por dónde empezar.
Tal vez crecer no sea llegar a un "¿cuándo?, ¿cómo? ni ¿dónde?", tal vez solo se trate de aceptar que siempre estarás cambiando, que no hay un “ahora sí lo logré” definitivo, pero sí momentos pequeños que te hacen sentir viva, libre, en paz. Crecemos, no como lo imaginábamos pero si a nuestra manera, y por ahora eso es lo que importa y es suficiente.

La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos, arriesgamos poco, y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio.
ResponderEliminarMe he identificado demasiado con este texto, nadie habla de lo difícil que es crecer y de la enorme decepción que nos llevamos al ver que no es como lo abríamos imaginado, muchas veces los adultos solo fingen ser adultos o cuando llegamos a esa edad nos olvidamos de cómo divertirnos, ser felices y no estresarnos, qué motivador se siente saber que hay alguien más que sabe cómo te estás sintiendo y que te entiende antes de juzgar.
ResponderEliminarEstoy muy de acuerdo contigo, crecer puede ser maravillosamente aterrador.
EliminarMuchas veces suceden esos pensamientos, incluso algunos no logran controlarlos y terminan haciendo acciones devastadores, no se sabe que pasará en el futuro, pero siempre será incierto y no debemos de preocuparnos por ello, solo disfrutar nuestro presente y realizar todo lo que podamos.
ResponderEliminarY mi salchi?
ResponderEliminarEs cierto que nadie nos prepara para esas preguntas que llegan sin aviso, pero creo que está bien no tener todo resuelto ni vivir cada momento con intensidad extrema, más bien, deberíamos aprender a preocuparnos menos por lo que los demás muestran y aprender a disfrutar nuestro presente, claro que suele ser doloroso muchas veces, sobre todo por aquellos pensamientos que nos hacen sentir inferiores a los demás, pero hay que tener en cuenta que cada uno tiene su propio ritmo y forma de crecer.
ResponderEliminar